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Lograr satisfacer las demandas energéticas a nivel mundial no es una tarea sencilla y actualmente, debido al impacto ambiental que representa la extracción y transformación de la energía, se han buscado alternativas que contribuyan a reducir el impacto que estas prácticas tienen en el medio ambiente y que al mismo tiempo permitan satisfacer las necesidades energéticas de todos los sectores de la población. El aprovechamiento de las energías renovables, conocidas actualmente como energía verde, es una de las alternativas más viables. Por ello, en las últimas décadas se ha destinado mucho dinero para la investigación y desarrollo de proyectos que permitan aprovechar esta energía y transformarla, principalmente en energía eléctrica.

 

El concepto de energía verde abarca todas aquellas fuentes de energía renovables, como la producida por el viento, por el movimiento de agua en mares y ríos, la que se obtiene por el calor de la tierra, la biomasa y por supuesto, la energía solar. Sin embargo, para que puedan ser consideradas estrictamente como energías verdes es necesario que los procedimientos que se empleen para obtenerlas, captarlas y transformarlas sean amigables con el medio ambiente, es decir, que su aprovechamiento no implique la emisión de residuos gaseosos, sólidos o líquidos que contaminen el ambiente.

 

Es precisamente por esta razón que durante varios años se ha mantenido la discusión de si la energía hidráulica a gran escala y la biomasa pueden en efecto, ser consideradas como un tipo de energía verde. La biomasa y la energía hidráulica, aunque aprovechan fuentes de energía renovable, para captarla y transformarla requieren de una gran infraestructura y las plantas que operan para extraerla, como es el caso de la biomasa, libera muchos compuestos contaminantes para el medio ambiente.

 

Con lo anterior, la energía geotérmica, la eólica, la marítima y la energía solar son consideradas las mejores alternativas para obtener energía y, tanto la energía térmica como la eléctrica que se generan a partir de ellas, son consideradas energías verdes y cada vez son más utilizadas para abastecer grandes industrias y a la población en general de la energía que requieren. En este punto nos encontramos con un inconveniente y es que para garantizar que los métodos aplicados para su extracción y transformación no resultan nocivos para el ambiente, se necesita de una gran inversión en infraestructura. Esto, sumado a que en su mayoría dependen de las condiciones ambientales para que la producción energética sea la adecuada, representa bastantes limitaciones.

 

La energía marítima, es decir, la que se aprovecha del oleaje, las corrientes marítimas, la marea y la temperatura del agua del mar, así como la energía eólica que se produce por la fuerza de los vientos, dependen de factores que se encuentran fuera del alcance del control humano, lo que ocasiona que la cantidad de energía térmica y eléctrica que se produce a partir de este tipo de energías renovables, sea variable. Lo mismo ocurre con la energía solar, pues el proceso de captación depende de los ciclos día-noche y de las condiciones climáticas. Sin embargo, tiene la ventaja de que gracias a la capacidad de las celdas solares más modernas, incluso en los días más nublados es posible captar y transformar la radiación solar en electricidad o en energía térmica.

 

Considerando los múltiples beneficios que puede traer el aprovechamiento de la energía solar, se han desarrollado equipos altamente sofisticados basados en celdas solaresdispuestas en paneles que pueden captar la radiación del sol para aprovecharla en forma de energía térmica, o bien, convertir los fotones de luz en electricidad. Los medios por los que se recolecta y transforma la energía solar se perfeccionan día con día y actualmente un sistema solar resulta bastante económico y se puede instalar prácticamente en cualquier lugar, por lo que han ganado mucha popularidad en el mercado.

 

Dependiendo del tipo de energía que se desee obtener a partir de la radiación solar se emplean materiales y tecnologías muy específicos en la fabricación de los paneles solares, pudiendo ser fotovoltaicos o térmicos. Por un lado tenemos a los paneles solares térmicos que, como su nombre lo indica, aprovechan la radiación solar para obtener energía térmica y transferirla al agua, mientras que los fotovoltaicos captan la radiación para transformarla en corriente eléctrica.

 

Como ya mencionamos, hoy en día los paneles solares son bastante accesibles por lo que cada vez es más común encontrar sistemas fotovoltaicos o calentadores de agua solares en los hogares del país, así como en industrias y establecimientos de todo tipo. Estos sistemas, además de ser alternativas amigables con el ambiente, ofrecen grandes ventajas económicas a quienes los instalan pues suplen el uso de calentadores que necesitan gas o electricidad para funcionar y disminuyen las cuentas de pago a las compañías de luz. Las aplicaciones que se les da a este tipo de tecnología también son de lo más variadas y en el caso de los sistemas fotovoltaicos, podemos encontrarlos en centrales de telecomunicaciones, en estaciones meterológicas, en señalización vial y ferroviaria, en el alumbrado público, en parquímetros, en teléfonos de emergencia y como fuente de energía auxiliar en vehículos marítimos, por mencionar tan sólo algunas.

 

Especializados en la comercialización y la de celdas solares fotovoltaicas y todos los componentes necesarios para el sistemas de aprovechamiento de energía solar para transformarla en electricidad, en Solar E&R ponemos nuestros servicios a tu disposición. Si deseas recibir información detallada sobre los sistemas que ofrecemos no dudes en contactarnos, con gusto te atenderemos y si lo requieres, te brindaremos asesoría para que elijas el sistema que logre satisfacer tus necesidades.